Cuando usamos poco ciertas neuronas, las conexiones entre ellas son débiles. Pero cada vez que aprendemos algo distinto formamos nuevos caminos en nuestro cerebro, es decir, creamos nuevas conexiones neuronales.

Al desarrollar un hábito, repetimos acciones y pensamientos que, con el paso del tiempo, fortalecen, ramifican y enriquecen las conexiones de nuestro cerebro. Las comunicaciones entre las neuronas en lugar de viajar por caminos de tierra y lodo, lo harán por autopistas que conducirán nuestros pensamientos e intenciones en la nueva dirección.
Cuando creas un hábito, tu cerebro termina repitiendo la acción de forma automática. Es como un músculo que puede entrenarse. Lo maravilloso es que también puede formar y modificar sus redes neuronales a partir de nuestras experiencias. Es decir, tiene la habilidad de moldearse con el aprendizaje. A esa capacidad de adaptación y flexibilidad se le llama neuroplasticidad.
La neuroplasticidad es la base para cambiar las conductas inadecuadas y consolidar los comportamientos adecuados. Esto nos permite convertirnos en los arquitectos de nuestro cerebro, ya que podemos elegir qué redes neuronales creamos y fortalecemos y cuáles eliminamos.
Cuando decides cambiar, lo que en realidad haces es modificar la forma en la que tu cerebro establece sus conexiones. Pero como está acostumbrado a actuar de cierta manera, porque ha repetido el mismo libreto durante años, hará todo lo posible para que regreses a los patrones que conoce y con los que se siente cómodo, por eso te boicotea por medio de distintas excusas y olvidos. Es la razón por la cual es tan difícil romper con tus viejos hábitos y por la cual mucha gente se estanca en las mismas acciones y decisiones, repitiéndolas una y otra vez.
El momento en el que tu cerebro comienza a resistirse, es cuando más debes trabajar en ti. Cambiar requiere mucho esfuerzo y perseverancia.
Al trabajar en tu autoconocimiento, tu mente deja de dirigir tus conductas y más bien tú te adueñas de tus decisiones y hábitos. En otras palabras, te conviertes en el protagonista de tu vida y te vuelves responsable de tu felicidad.
